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Ramiro Chaves

Para hacer esta larga historia corta, a cierta altura, la X fue aceptada como la letra oficial para escribir el nombre “México”. Así se volvió uno de los símbolos del cruce cultural entre la tradición prehispánica y la nueva identidad mestiza, un ícono simbólico del nacimiento del moderno estado mexicano. En tiempos cercanos a la Revolución, arquitectos y urbanistas oficiales comenzaron a utilizar la X como recurso para pensar, proyectar, construir y reforzar.

La maravillosa jistoria de la X de México opera como una ficción fundacional de modernidad. Yo tomo esta historia como punto de partida. La uso como exusa para reflexionar lúdicamente sobre la construcción de mi identidad y para hablar sobre historia, poesía, imagen, spacio, a-mor, cuerpo, Dios, tiempo, lenguaje y de nada. Éste es un oxymoro, un ejercicio ambicioso y pequeño a la vez.

¿Por qué crear a partir de la arquitectura? Porque ésta funciona como soporte conceptual y como representación del juego entre estructura, lenguaje y cuerpo. ¿Por qué señalar a México? Porque nací en Argentina, vivo en México y activar esta dualidad y visión en escala es reactivar la idea de América como un arquetipo de la utopía.

No quiero establecer una verdad enciclopédica. Me interesa desarrollar una cosmografía que documente, de manera poética, mi relación con la historia. Este trabajo puede ser un caos de movimientos en múltiples direcciones pero al mismo tiempo opera como epicentro de un sistema de experiencia. Una negociación entre quién soy solo y qué somos como cosa social e imagen histórica. Es la forma de una confusión y un deseo